Raspachines: agricultores de la hoja de coca

Alguna que otra vez, por la noche, cuando apenas se ve nada, se oye que alguien grita al otro lado del río pidiendo un transporte, una canoa. Llegaron caminando vaya a saber de dónde y solo les falta cruzar el río, un último paso tan sencillo y a veces fatal: un militar puede confundirte con un guerrillero, un guerrillero puede pensar que eres un desertor o puede que una crecida del San Miguel sea la naturaleza cruel.